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FRANCISCO UMBRAL, UN DANDY ALUCINADO

por lydiapoetic @ Martes, 28. Ago, 2007 - 17:19:22

Dice el gallego Manuel Rivas, en una de esas frases que, por certeras y lapidarias, resultan escalofriantes, que “la vida humana transita entre el apego y la pérdida”. Y no le falta razón.
Umbral –tan dandy y tan alucinado- es el único que ha conseguido despertarme de este largo letargo estival y obligarme a retomar la escritura de esta bitácora.
La sorpresa de tu muerte me eriza la piel. Y es que las ocho de la mañana, mi querido Paco, es una hora muy poco recomendable para dar este tipo de noticias.
A Umbral lo he admirado mucho como escritor, aunque siempre he enjuiciado el trato hosco que dispensaba a algunas personas. Su locuacidad, su dominio exquisito del lenguaje, la elección perfecta de cada palabra, su vehemencia y su férrea personalidad amedrentaban, cómo no, al más bravucón. Quizá solo era fachada, quizá sólo era una forma de defenderse de una vida y un mundo infame e impío que le arrebataron tempranamente a ese hijo mortal y rosa.
Contigo aprendí, a través de tus libros y en mi propia casa, los nombres que poblaban tan malditamente la nómina de la historia de esa otra literatura que no me enseñaban en las aulas de la universidad: González Ruano, Agustín de Foxá, Pedro Garfias, Cansinos Asséns, Emilio Carrere o Bacarisse, por mencionar sólo algunos.
Con tu sempiterna y anacrónica máquina de escribir has sido y serás el pájaro carpintero, serio y disciplinado, de la prosa española contemporánea.
Quisiera decir algo bello, un adiós literario de esos que se escriben para los ilustres entierros, pero ya sé que "la carne –y mucho menos la tuya- no se deja literaturizar." El niño que fuiste contigo ha muerto; ahora nos entregas el muerto que serás.
Ya ves que no valgo para crear epitafios ni elegías ni esquelas ni necrologías ni elogios post mortem, así que te devuelvo tus palabras, por si alguien descubre en ellas ese aire de lírica profecía teñida de verdad.

Al final, como la muerte tiene mal gusto, se quedará con mi peor gesto, con el más estúpido, torcido y loco, y lo perpetuará para siempre, aunque esto es un decir, pues en cuanto te entierran la vida sigue su tarea por dentro de la muerte, y te pueblas de otras vidas menores, y evolucionas hacia la esbeltez del esqueleto o la peguntosidad del légamo, hasta quedar hecho un dandy de hueso o un sapo de tierra. No es cierto que nada se detenga con la muerte. Sólo que se cierra la carpeta de apuntes de la vida y tu rostro deja de ser tu rostro, porque no somos sino una sucesión de esbozos y tras el último esbozo viene la máscara, la calavera.



 
 

ESTA PLAYA YA NO ES TU VIDA

por lydiapoetic @ Sábado, 16. Jun, 2007 - 13:27:32

A Joaquín Sánchez Vázquez.

“El cielo tiene playas donde evitar la vida
y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora.”
(F.G.L.)

Una vez fuimos morales
para rozar el breve ensayo de la vida
o pasar de puntillas por el frío hemisferio de su geografía.
Supiste jugar la mitad de la partida,
pero este pobre accésit de felicidad
no alcanza a ser el premio que merecías.

Ahora que robaron tus banderas
y no hay escudos ni heráldicas que resarzan tu partida,
espero que abraces otra suerte, otro mar, otro día.

Sal.
Aquella barca te espera.
Vamos.
Esta playa ya no es tu vida.

DE GALANES

por lydiapoetic @ Domingo, 10. Jun, 2007 - 17:56:55

El único galán que por ahora me ronda se encuentra en mi habitación, es de noble madera y, por el momento, les aseguro que no habla. Toda una lástima, sí señor, pero es que hace años que los de carne y hueso entraron en alarmante estado de extinción. Ignoro en qué lugar de nuestra flamígera piel de toro se encuentran los últimos representantes de aquella romántica escuela de caballeros tiernos, corteses y educados, pero desde aquí hago una llamada (SOS) a todas las féminas para reivindicar su protección y promoción social.
Los hombres están confundidos y sostengo que las mujeres hemos contribuido en algo a su desorientación. Reclamamos igualdad laboral, sexual, política y social, al tiempo que nos mostramos orgullosamente autosuficientes, independientes, asertivas, exigentes, pragmáticas...etc.
A muchos, tanto cambio, novedad y autarquía les apabulla y les conduce a un comportamiento de novato inseguro y quinceañero en las dehesas del amor.
Muchas mujeres, en su intención de llevar la igualdad de género a su último extremo, cometen el craso error de adoptar, en el campo de la seducción y el coqueteo, roles netamente masculinos (como bien se vislumbra en la cansina insistencia y persecución a los hombres). Algunas, en su afán de mímesis llegan incluso a adoptar desaciertos como el de frivolizar las relaciones sexuales. “Aquí te pillo, aquí te mato”, “Si no eres tú, será otro”, “Ancha es Castilla”, “A vivir, que son dos polvos” (perdón, quería decir “días”).
Pienso –igual que mi admirado José Antonio Marina- que el gran acierto de las mujeres durante muchísimos años fue sentimentalizar las relaciones sexuales. Y, claro, resulta que ellos ante un panorama como el que les proponemos se cansan, se asustan, se sienten intimidados y desconcertados sin saber qué papel desempeñar, sin saber si deben abrirte la puerta del coche, acomodarte en un restaurante, regalarte rosas y cederte el paso.
Y así pasan los años para muchas, hasta que un día nos damos cuenta de que en nuestra dilatada e infructuosa vida amorosa, más que relaciones, lo que hemos tenido han sido “abortos sentimentales”. Sí, gestaciones que, de forma abrupta e inesperada, alcanzan su fin, amores conjugados en pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo bajo el desconcertante signo de la duda.
A pesar de los visibles cambios sociales y culturales, hombres y mujeres seguimos respondiendo biológicamente a un mismo patrón y modo de cortejo; en este terreno somos más primitivos de lo que pensamos y créanme si les digo que en más de 2000 años hemos cambiado muy poco. Ellas –nosotras- aunque se muestren fuertes e independientes siguen soñando con el hombre de sus vidas y aspiran (aunque muy pocas lo admitan) a una relación para siempre. Otra forma de amar es posible y tal vez la solución se encuentre en reinstaurar el romanticismo y sus clásicas formas de manifestar el amor (sin caer en la cursilería, claro). Quizá no sea un mal comienzo (para nosotras y ellos), dejar de tratarnos como meros objetos con posibilidad de utilidad y satisfacción a corto plazo.

LA POBREZA DE NO LEER NI UN SOLO LIBRO

por lydiapoetic @ Lunes, 23. Abr, 2007 - 20:38:06

Hace varios meses tuve un alumno de 28 años que me confesó no haber leído nunca un solo libro. Yo disimulé mi asombro con una leve sonrisa e intenté restarle importancia, aunque el hecho me pareció triste y, cuanto menos, preocupante.
Como Carlos –nombre ficticio de este alumno- hay miles de personas en España, quizá de su misma edad, que nunca han experimentado la curiosidad ni la necesidad de tener un libro entre las manos y leerlo. Para mí, este hecho es un signo claro, no ya de una falta de inquietud cultural, sino de una pobreza de espíritu que atenta contra la lucidez.Libri 1
El libro para Federico era “una voz contra la ignorancia” y en su Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros –esa hermosa lección con la que nuestro granadino universal inauguró la primera biblioteca de su pueblo- declaraba la importancia que tenían las reivindicaciones culturales –al mismo nivel que las económicas-, pues el saber hace libre al espíritu humano y salva a los hombres de “convertirlos en máquinas al servicio del Estado”.
"Yo he visto a muchos hombres de otros campos –declara Lorca- volver del trabajo a sus hogares, y llenos de cansancio se han sentado quietos, como estatuas, a esperar otro día y otro y otro, con el mismo ritmo, sin que por su alma cruce un anhelo de saber. Hombres esclavos de la muerte sin haber vislumbrado siquiera las luces y la hermosura a que llega el espíritu humano. Porque en el mundo no hay más que vida y muerte y existen millones de hombres que hablan, viven, comen, pero están muertos. Más muertos que las piedras y más muertos que los verdaderos muertos que duermen su sueño bajo la tierra, porque tienen el alma muerta. Muerta como un molino que no muele, muerta porque no tiene amor, ni un germen de idea, ni una fe, ni un ansia de liberación imprescindible en todos los hombres para poderse llamar así. Es éste uno de los programas, queridos amigos míos, que más me preocupan en el presente momento." Y unas líneas más adelante continúa: "Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! , ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: “amor, amor”, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras."
Por su parte, el también poeta y granadino Luis García Montero reconoce el beneficio que proporcionan los libros, se siente optimista junto a ellos –contemplando la caprichosa arquitectura que se dispone en las estanterías de su hogar- y confiesa visitar con frecuencia su biblioteca "como quien va a cultivar su jardín, buscando un paisaje en el que reconocerme". Para él, la clave de que en la actualidad se lean pocos libros radica en esa prisa que hoy es inherente al individuo contemporáneo. La premura es diametralmente opuesta al sosiego y la lentitud que requieren los libros. Así afirma: "Nadie tiene tiempo ni paciencia para adentrarse en una tarea que necesita cierta dedicación y tranquilidad."
El escaso triunfo con el que cuenta en nuestros días la actividad lectora se debe, en parte, al hecho de que, además de ser acto solitario, no tiene una utilidad manifiesta. No hay una razón concreta para leer un libro. Digamos que el lector suele leer por el placer estético y la felicidad que se experimenta (lo cual no es poca cosa). Ése es el auténtico lector según Pedro Salinas: "el que lee por leer, por el puro gusto de leer, por amor invencible al libro, por ganas de estarse con él horas y horas, lo mismo que se quedaría con la amada; por recreo de pasarse las tardes sintiendo correr, acompasados, los versos del libro, y las ondas del río en cuya margen se recuesta. Ningún ánimo, en él, de sacar de lo que está leyendo ganancia material, ascensos, dineros, noticias concretas que le aúpen en la social escala, nada que esté más allá del libro mismo y de su mundo".

L?AVALANCHE

por lydiapoetic @ Domingo, 15. Abr, 2007 - 21:14:01

avalanche 008
Camiseta a rallas, pantalón negro, perfil de efebo griego con un largo flequillo que esconde la mitad de su rostro y, entre sus manos, una ígnea guitarra. Confusa apariencia de enfant terrible la de Alejandro Lacaze, líder de una joven formación malagueña -con una considerable trayectoria- que se hace llamar L’Avalanche; sin duda, nombre arrollador para cuatro músicos con un indudable porvenir y un futuro más que prometedor.
No entiendo lo que dice porque sus letras eligieron la lengua de Flaubert, excelente vehículo para transmitir la belleza lírica agazapada en ese magma eléctrico que bulle en cada uno de sus acordes.
Alejandro inclina la cabeza, entorna los ojos y, en un estado próximo al trance musical, evoca los colores con los que se viste la infancia y nos habla de mujeres que esperan junto a un puente. Habla, en definitiva, de lo único que realmente importa: la vida y el amor. Y lo hace con una genuinidad envidiable, al margen de burdas directrices que imponen las volubles modas y la subordinación del caprichoso mercado.
Larga vida a L’Avalanche.

REFLEXIONES SOBRE EL APRENDIZAJE DE CHOY LEE FUT KUNG FU

por lydiapoetic @ Domingo, 18. Mar, 2007 - 10:55:07

Hoy, releyendo y copiando unas notas y citas literarias para algunos artículos, me he topado con una que me ha gustado mucho y me ha hecho recordar y pensar, en cierta medida, en el aprendizaje del Choy Lee Fut Kung Fu (la necesidad de ser constantes, de equivocarse también, de emplear mucho tiempo en la noble tarea de aprender...etc.).
Las dificultades que se me plantean a la hora de resolver un determinado movimiento o de ejecutar ciertos golpes de la manera más correcta y de forma inmediata a menudo despiertan mi lado más impaciente. Sin embargo, ahí es cuando me obligo a recordar todas las vicisitudes por las que pasé en mi adolescencia (y juventud) con el aprendizaje de la música. Durante bastantes años estudié Solfeo, Guitarra y Canto en un Conservatorio. Fue mucho el tiempo empleado en el estudio y el ensayo; fueron innumerables las horas en las que mi profesor -con una paciencia imperturbable- se colocaba detrás de mí para corregir constantemente la colocación de mis manos (Mejor técnica = mejores resultados. Mi Maestro de Choy Lee Fut lo repite siempre y no le falta razón). Pasó algún tiempo hasta que mis dedos consiguieron cierta ligereza para tocar algo medio decente y con un sonido que no recordara al de un principiante (aunque lo fuera).
Bueno, pues con el CLF me siento un poco así, con la misma “patosidad” que en mis primeros tiempos de conservatorio. Pero, bueno, no hay prisa: espero y deseo que los años y el tiempo me den la posibilidad de seguir aprendiendo CLF y que a mi Maestro no dejen de brindarle la impagable ocasión de seguir enseñando.
Ahí va la cita.
Dice el escritor jiennense Antonio Muñoz Molina:

todos sabemos, aunque de vez en cuando se nos olvida, que las cosas que más instintivamente llevamos a cabo, las que nos parece que nos salen sin esfuerzo, han requerido un aprendizaje muy lento y muy difícil, y que la lentitud y la dificultad nos han templado mientras aprendíamos. Hablamos con naturalidad nuestro idioma, pero nos costó años aprenderlo. Caminamos sin dificultad y sin ser conscientes de nuestros pasos, pero hizo falta que nos cayéramos cientos de veces y que venciéramos el miedo y el vértigo para que pudiéramos andar erguidos por primera vez. Los mayores logros del arte, de la música, de la literatura, incluso del deporte, tienen en común una apariencia singular de facilidad. Pero a ese atleta que en menos de diez segundos corre cien metros ese instante único le ha costado años de entrenamiento, y ese músico que toca delante de nosotros sin mirar la partitura y ese aficionado que se la sabe de memoria y goza cada instante de música han pasado horas innumerables estudiando aquello que más amaban, negándose al desaliento y a la facilidad. Se nos educa para disciplinarnos en nuestros deberes, pero no en nuestros placeres. Por eso nos cuesta tanto trabajo ser felices.

EL AMOR NO ES CIEGO

por lydiapoetic @ Martes, 13. Feb, 2007 - 23:03:31

14 DE FEBRERO. Qué bonita fecha para celebrar un cumpleaños (el de mi abuela es precisamente este día), un aniversario o, quién sabe, un casamiento. San Valentín, sin embargo, bajo un impositivo tinte comercial (más que sentimental) de revistas, escaparates y restaurantes, me recuerda constantemente su onomástica. ¿Y cómo olvidarte si hoy, precisamente, estás en todas partes? En cada ramo de rosas que desfila por la calle, en las canciones dedicadas de la radio, en el beso furtivo de dos adolescentes, en ese libro de amor primorosamente envuelto, en la mesa de aquel establecimiento reservada para dos...
Qué bonito todo esto del amor y, a la vez, qué etéreo y frágil me parece. El amor es que, últimamente, es de porcelana –dice irónicamente mi abuela- y por eso se le rompe a tanta gente. Creo que hoy en día amamos los fácil, lo rápido y lo inmediato. No quiero generalizar ni parecer pesimista en mi discurso, pero, a mi modo de ver, hay aspectos muy importantes revestidos hoy día de un barniz light que se viven con una suerte de alegre despreocupación o intrascendencia. Todo lo que no pueda recibirse o darse en el aquí y el ahora carece de importancia. Y así, recordando a mi admirado poeta lusitano, Fernando Pinto do Amaral, “saboreiam a cerveja sem álcool, o café sem cafeína e sobretudo o amor sem amor, pra conservarem o equilíbrio físico e mental” (saborean la cerveza sin alcohol, el café sin cafeína y sobre todo el amor sin amor, para conservar el equilibrio físico y mental).
En verdad, sólo puede amarse aquello que se conoce y darse al amor –al verdadero amor, aquél que viene fresco, sin conservantes ni colorantes ni fecha de caducidad impresa- y/o enamorarse es algo que exige tiempo, corazón y cabeza. El amor no es ciego, no señor.

EL DINERO EN OCCIDENTE: ¿MEDIO O FINALIDAD?

por lydiapoetic @ Domingo, 04. Feb, 2007 - 22:21:05

¿Trabajamos para vivir o vivimos para trabajar?
¿Qué significado tiene el dinero?
¿Cuántas horas dedicamos al día a trabajar?
¿Nos satisface nuestro trabajo? Si no es así, ¿qué razón nos obliga a permanecer en él?
¿En qué empleamos el sueldo?
¿Qué lugar ocupa el dinero en nuestra escala de valores?

Reflexionemos.
Una de las consecuencias de la vida moderna en Occidente es la importancia desmesurada que se le concede no al proceso, al trabajo, sino al resultado: el dinero. Cierto es que entre ambos, trabajo y dinero, debe haber un correcto equilibrio, y no sólo se debería obtener más por producir simplemente más sino por producir lo justo, pero con la mejor calidad.
Creo que, con o sin razón, los habitantes de los países desarrollados piensan/ pensamos demasiado en el dinero. Y pensamos demasiado porque hemos contraído innecesarias obligaciones e hipotecas con el mundo material y, claro, así nos va. Reconozcámoslo: más de uno/a nos hemos creado necesidades ficticias en los últimos años y voy a guardarme de dar ejemplos: cada uno puede aducir los suyos.
A menudo la sociedad contemporánea (o posmoderna, qué sé yo) pone el acento no en lo que una persona es sino en lo que tiene. Y nos estamos equivocando: no se es más por tener la mejor moto, el coche más caro o el ipod más novedoso. No me atrevo a comentar las razones o motivaciones psicológicas que, por supuesto, existen y subyacen a este fenómeno de consumismo y trabajo acelerado, pero invito desde aquí a algún miembro de la tribu de los psi a que lo haga.
La clave para mí está en preguntarnos qué significa el dinero y para qué lo queremos. ¿Ganar dinero es una finalidad en sí misma o un medio? Lo ideal creo que sería trabajar lo justo para vivir bien -sin cometer inútiles excesos o mortificadoras privaciones- y contemplar el dinero como un medio: aquello que me sirve y no a lo que yo sirvo.

REGALAR EN NAVIDAD

por lydiapoetic @ Viernes, 05. Ene, 2007 - 17:40:27

La Navidad es para los cristianos una de las celebraciones más importantes. Felicitar la Navidad y celebrarla no significa comer hasta empacharnos, beber hasta emborracharnos o invertir ingentes cantidades de dinero en un regalo que para más de uno resulta obligado.
Al margen de su cara menos espiritual y más consumista, la Navidad sirve para renovar el Amor que Cristo nos ha dado, contribuir y participar de la alegría de mis seres más queridos y aprovechar el momento para meditar sobre el valor que tienen en nuestra vida palabras como “Paz”, “Amor”, “Ilusión” y “Felicidad”.
Si la exaltación de esta celebración la manifestamos a través de un regalo a las personas que de verdad queremos, nada mejor que elegir bien el regalo. Walter Benjamín dice que “los regalos deben afectar al obsequiado hasta el extremo de asustarle” y creo que tiene bastante razón. A la hora de regalar, siempre he optado por regalar algo que la otra persona necesitara y le hiciera ilusión o algo que yo misma pudiera realizar empleando mi tiempo o mis propias manos. El resultado, sin invertir sumas cuantiosas, nunca defrauda.
Por otra parte, hay otros regalos que no cuestan dinero, porque no se pueden comprar, y sin embargo, provocan una alegría desbordante en el obsequiado, como por ejemplo, preparar una merienda para tus mejores amigos/as, organizar una excursión para tus abuelos, cocinar el plato favorito de tus padres, sorprender a tus sobrinos con una simpática función de títeres...etc.
Mi hermana Noemí me preguntaba recientemente qué le había pedido a los Reyes Magos y yo le he dicho que tres cosas que no se pueden comprar con dinero; a saber: un trabajo mejor, una idea para mi tesis y un hombre a quien amar y que me corresponda. No sé si me he excedido en mis peticiones, pero tengo 360 días para comprobarlo.
Feliz día de Reyes.

SABER ELEGIR

por lydiapoetic @ Viernes, 05. Ene, 2007 - 17:32:40

Mi querido Ismael:
¿Ya sabes lo que se siente al haber rozado tan cerca el éxito y dejarlo pasar? ¿Has experimentado por fin la incertidumbre que nos produce saber que en la frontera que separa tu tierra de la puerta de embarque se haya el éxito o el fracaso?
¿Has sentido quizás el vértigo que provoca comprobar cómo un billete de avión puede cambiar el rumbo de nuestras vidas para siempre?
La vida es elegir y los individuos maduros y libres eligen. En toda elección hay pérdidas y ganancias, miedos y certezas, errores y aciertos. Pero ésa es la vida, Ismael, y hay que correr el riesgo. Como dice un amigo mío, de pensamiento nietzscheano, hay que danzar al borde del abismo y gritar el eterno sí a la vida.
Nadie puede vivir ni elegir por ti. No olvides que sólo se vive en el presente y a menudo hay trenes que no pasan dos veces.



 
 
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